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I am 23, I live in Buenos Aires and I live my life in superlatives. hazeyjane.tumblr@gmail.com|
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Hecho por mejor amigo, JM Freire
A través de stumbleupon me encontré con este complilado para “sentirse mejor”. Me pareció super simpático así que lo comparto.
Tema del día de hoy: Deadbeat, de A Place to Bury Strangers. ¿Qué pasaría si Morrisey cantara en Sonic Youth? Esto.
AWESOME!
A partir de mañana, los porteños (y quiénes se encuentren de paso, visita o residan en la Ciudad de Buenos Aires) tendrán la oportunidad de deleitarse con lo mejor del cine documental internacional en la novena entrega del DOCBSAS (Muestra Documental Doc Buenos Aires).
Por su parte, la acojedora y clásica Sala Leopoldo Lugones, del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530), será la cálida anfitriona del evento hasta el lunes 26 de octubre. Los precios, más que accesibles ($8 la entrada general y $5 para estudiantes y jubilados), son un regalo (teniendo en cuenta las barbaridades que hemos llegado a pagar por ver una película que no le llega ni a los talones a las genialidades que van a proyectar allí).
Quien les escribe tiene muchas ganas de ir a ver “Noticias de la Antigüedad ideológica Marx – Eisenstein – El Capital” (“Nachrichten aus der ideologischen Antike - Marx/Eisenstein/Das Kapital”) del director aleman Alexander Kluge. Así que espero que los días agitados que tengo en las próximas semanas no me lo impidan.
Aquí, la programación.

Papiroflexia (Origami) by Joaquin Baldwin
En los días de semana, siempre que espero el colectivo de la línea 107 sobre Blanco Encalada (y son más de las nueve, tal vez nueve y diez), veo pasar por la vereda de enfrente a un hombre ciego junto a quien, asumo, es su hija.
Van tomados del brazo, ella lo guía y le susurra al oído como si le describiera lo que sucede a su alrededor: un niño que tira el envoltorio de un alfajor en la calle; el obrero que piropea a las mujeres que pasan y hasta el hombre que, por apurado, casi es embestido por un camión de mudanzas.
Él tendrá unos setenta años, tal vez un poco más. Ella, cuarenta y tantos bien llevados, aunque con una tristeza a cuestas difícil de disimular.
Una vez tuve la pequeña satisfacción de encontrármelos en la estación Tribunales de la línea D y ahí se me ocurrió que, tal vez, él fuera un abogado muy respetado. De aquellas personas que no pueden dejar de trabajar porque envejecen y se deprimen.
También los imaginé viviendo solos, en algún departamento de techos altos de la calle Echeverría. Allí, cada uno sería la única compañía del otro. Comerían a las ocho en punto y apagarían las luces pasadas las diez de las noche, para empezar el próximo día a las siete de la mañana. En punto.
Se me ocurre que, quizás, ella sea su secretaria y se encargue de leerle los fallos que llegan al despacho. A él me lo imagino balbuceando comentarios muy detallistas mientras ella toma nota, atenta y prolija.
Me gustaría hablarles algún día y saber si todo lo que imagino es real. No es por nada pero, en general, suelo acertar bastante sobre la vida de las personas que no conozco.
“Viridiana es, en cierto modo, un Quijote con faldas”, Luis Buñuel.